De marcos y desmarques
Susana Puente
Contenido de la edición 06.01.2026
En marzo de 2025 se presentó el libro "Historias descabelladas", un trabajo compuesto por cuarenta relatos, donde "mujeres pertenecientes a diferentes generaciones nos traen recuerdos, nos asombran, nos emocionan", al decir de la compiladora Cristina Lampariello.
En CONTRATAPA venimos presentando regularmente todos los textos. A continuación, el de Susana Puente (y la foto que lo acompaña).
De marcos y desmarques

Susana (1955)
De pequeña y de jovencita tuve un problema con mi cabellera a causa de tener un pelo muy finito. Tenía rulos, y esa combinación de cabello fino con rulos, sumada a que en esa época no había crema de enjuague, hacía que mis ratos de peinado, a los tirones, fueran algo insondable.
Recuerdo que, con el pelo mojado luego del lavado, ponía la cabeza contra el marco de una puerta, en la parte ancha del marco de madera, y dejaba caer allí el pelo en catarata. Lo peinaba con un cepillo contra el marco de forma tal que no me tirara, para poderlo desenredar. Este invento funcionó hasta que descubrí el torniquete: me enroscaba el pelo, lo iba tensando en forma circular con unas pinzas y con eso me lo alisaba. De esta manera podía sortear la peinada tan difícil. Era una época además en que se usaba el pelo lacio, bien lacio. Y yo con mis rulos, ensortijados en un pelo tan fino, después de lavármelos, sacudía la cabeza y terminaba pareciendo el león de la Metro-Goldwyn-Mayer.
Desde que cumplí veintiún años llevo el pelo corto. Si bien estaba de moda el pelo largo, yo decidí que lo quería corto. Y así fui sosteniendo ese corte, un poquito más o menos corto. Fueron apareciendo las canas, se fueron yendo los rulos, salvo cuando dejo crecer demasiado mi cabello y se comienza a enroscar y aparece una especie de cuernos.
Aprendí a domar mi pelo. A usarlo corto sin ese problema de que la cabellera te tapa como un marco en la cabeza. Yo no tengo marco: me miren por donde me miren, estoy ahí.
Finalmente, terminé amigándome con mi cabello.
Imagen de portada: Cristina Lampariello