Los pueblos samis, claves para adaptarse al cambio climático

Anna Ruohonen

En la zona más septentrional de Europa, los criadores nómadas de renos samis han desarrollado un conocimiento milenario de la zona ártica de un valor incalculable en materia de protección de los ecosistemas y adaptación al cambio climático.

Contenido de la edición 03.03.2026

 

En el corazón de la última región verdaderamente salvaje de Europa, en Enontekiö, en la zona finlandesa de Laponia, se encuentra una pequeña aldea ('siita', en sami del Norte). Kalkujärvi es tan pequeña que el término 'aldea' se le queda grande, ya que apenas consiste en algunas construcciones alrededor de un lago que solo se ocupan unos meses al año. La frontera con Noruega, muy cercana, no existía aún cuando Kalkujärvi se fundó. Los samis, el único pueblo indígena reconocido en Europa, han vivido aquí desde mucho antes de la creación de los estados. Desde hace miles de años, utilizan las tierras del norte de Noruega, Suecia y Finlandia, así como grandes extensiones de la península de Kola (Federación de Rusia), para criar renos con métodos tradicionales. 

En esta región, la más septentrional de Europa, no hay bosques y solo crecen abedules y pequeños arbustos dispersos en un terreno levemente ondulado. En invierno todo queda cubierto de hielo y nieve, y en verano los renos y los pastores huyen de los mosquitos y se refugian en Kalkujärvi. En torno a la aldea hay unos 60 criadores de esos animales, y se calcula que la población sami transfronteriza se sitúa entre 50.000 y 100.000 personas, de las que el 10% se dedica a la cría de renos.  

En estas zonas de media montaña todavía se practica la crianza tradicional, que se basa en el ciclo anual de reproducción del ganado: los animales siguen sus necesidades biológicas y migran hacia tierras más óptimas para pastar, y los pastores van siguiendo a los rebaños. Actualmente, esta trashumancia combina tradición y modernidad ya que se utilizan balizas de GPS para seguir a los renos y trineos de motor o motonieves para agruparlos.  

La fusión del permafrost

Como la temperatura del Ártico sigue aumentando a un ritmo que triplica la media anual mundial, el régimen de pastos evoluciona con rapidez. 

La temperatura del Ártico sigue aumentando a un ritmo que triplica la media anual mundial

"El permafrost mantiene el suelo húmedo, lo que permite al liquen, fuente principal de alimento de los renos en verano, crecer incluso en los meses cálidos. Actualmente, esas zonas se han secado. Además del liquen, ha disminuido la presencia de moras árticas, que algunos consideran la fruta nacional de los samis", explica Klemetti Näkkäläjärvi, vecino de la pequeña aldea de Vuontisjärvi, situada a unos 30 kilómetros en línea recta de Kalkujärvi y territorio tradicional de cría de renos de su clan. Näkkäläjärvi, miembro de una familia de pastores, también es investigador y se interesa por todo lo relativo al cambio climático y la preservación de los conocimientos tradicionales de su pueblo.  

Näkkäläjärvi nació en la década de 1960 y recuerda que, en su infancia, había en Kalkujärvi una turbera con palses, es decir, una turbera cuyo suelo estaba siempre congelado, lo que daba origen a escarpados montículos de turba y limo. En la actualidad, el permafrost se ha derretido y esos palses han desaparecido dando lugar a un terreno llano que también altera los itinerarios tradicionales, ya que antes esos montículos servían como puntos de orientación para rebaños y pastores.

400 términos para designar la nieve

Los samis son conscientes de los mecanismos naturales que gobiernan las relaciones entre los renos, los seres humanos y el medio ambiente. Aunque esos conocimientos tradicionales no siempre son fáciles de cuantificar para la ciencia occidental, cada vez suscitan más interés por parte de la comunidad científica.  

Los investigadores se han basado en los conocimientos de los samis para estudiar lo que, sin duda, constituye el elemento más característico del Ártico: la nieve. La lengua sami posee la que, probablemente, sea la terminología más variada para describirla. Durante su larga carrera, Näkkäläjärvi ha entrevistado a unos 150 samis en Finlandia, Suecia, Noruega y Rusia y su investigación arroja un repertorio de unas 400 palabras utilizadas para designar la nieve. Si, además, se añaden los términos relativos al agua y el hielo, el vocabulario aumenta hasta 560. Se trata de un número netamente superior al que usa la ciencia.

Aunque el concepto de "nieve profunda" tiene 21 acepciones diferentes en las lenguas samis, el cambio climático ha vuelto obsoletos algunos de los términos que se utilizaban para designar el estado de la nieve en primavera y otoño. "Las palabras desaparecen al mismo tiempo que las modalidades de nieve profunda", explica Näkkäläjärvi.

Conocimientos profundos

No se trata únicamente de un simple ajuste de vocabulario. "Las palabras tienen siempre un significado. Los samis las crearon con fines específicos", señala el investigador, aclarando que los conceptos tradicionales relativos a la nieve proporcionan informaciones prácticas, por ejemplo, sobre el estado de los pastos y las condiciones meteorológicas. "Los conocimientos científicos no facilitan el acceso a los saberes profundos que proporciona la cultura", opina.

Los conocimientos tradicionales del pueblo sami son esenciales para comprender los cambios que ocurrirán en el Ártico

Näkkäläjärvi cree que los conocimientos tradicionales sobre la nieve que posee el pueblo sami son esenciales para comprender los cambios que ocurrirán en el Ártico. Los científicos pueden combinar esos conocimientos con los experimentos y los modelos de proyección relativos a las transformaciones futuras. Por ejemplo, a principios de invierno, cuando la nieve o la lluvia caen sobre la tierra caliente y la temperatura cambia con rapidez, el suelo se recubre de una capa de hielo impermeable, y ese ciclo de congelación-fusión impide que los renos puedan excavar para encontrar el líquen. Los múltiples matices del vocabulario sami pueden resultar útiles para observar y comprender muchos de los fenómenos.  

Observaciones a largo plazo

La adaptación al cambio climático no consiste únicamente en traducir los conocimientos indígenas al lenguaje científico. Para que la ciencia sea pertinente, también tiene que ponerse en práctica. Eso quiere decir que los conocimientos han de aplicarse igualmente en la toma de decisiones.

Este es un tema que interesa a otra investigadora afincada en Enontekiö y miembro de una familia sami de criadores de renos, Anne-Maria Magga, que recientemente ha estudiado las leyes del siida. El siida es una organización tradicional que agrupa a varios criadores cuyos rebaños pastan juntos, y sus normas proporcionan un marco concreto a la vida de la comunidad y abarcan todos los aspectos, desde el trato ético a los renos hasta los derechos de propiedad. Esas leyes se transmiten oralmente y se mantienen gracias a la práctica cotidiana del pastoreo.

Según Magga, las normas del siida siguen vigentes en las áreas de población sami de Finlandia, Suecia y Noruega. En la zona de Kalkujärvi, esa normativa se aplica al mismo tiempo que las leyes sobre la cría de renos estipuladas por el gobierno nacional. Magga considera que las leyes y la gobernanza sami facilitan la buena gestión de los ecosistemas locales. "Los conocimientos tradicionales son el fruto de observaciones a largo plazo. Son saberes elaborados con el fin de gestionar los terrenos", señala.

Pero los proyectos de gestión territorial, la explotación forestal con fines comerciales, la implantación de molinos de viento, la industria minera y el desarrollo del turismo ejercen una presión cada vez mayor sobre las tierras de los samis. Esas actividades ya han deteriorado los pastos y la parcelación de la región podría impedir que los renos realicen su ciclo anual tradicional.

Se trata de cambios que pueden tener consecuencias importantes. Para Magga y Näkkäläjärvi, ambos diplomados universitarios oriundos de familias tradicionales samis, el deterioro de los conocimientos tradicionales amenaza la fundación de un futuro sostenible en la región.

 

ANNA RUOHONEN

Periodista en Rovaniemi, Finlandia

(*) Publicado originalmente en El Correo de la Unesco, enero de 2026. Reproducido con autorización expresa de los editores.

Imagen: Correo de la Unesco/Detalle del bordado Historjà. © Britta Marakatt-Labba / KORO / BONO. Photo: © Annar Bjørgli / Nasjonalmuseet


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2026-03-03T22:08:00