Tiritas de papel
Eloísa Larrosa
Contenido de la edición 17.05.2026
En marzo del año pasado se presentó el libro "Historias descabelladas", un trabajo compuesto por cuarenta relatos, donde "mujeres pertenecientes a diferentes generaciones nos traen recuerdos, nos asombran, nos emocionan", al decir de la compiladora Cristina Lampariello.
En CONTRATAPA continuamos presentando regularmente todos los textos. A continuación, el de Eloísa Larrosa (y la foto que lo acompaña).
Tiritas de papel

Eloísa (1954)
Siempre tuve el pelo muy lacio, pero eso nunca fue una preocupación para mí.
Por alguna razón, para las ocasiones sociales importantes siendo niña, mi madre intentaba modificar el estado natural de mi cabello.
Era 1959. Llegó una de esas ocasiones: concurrir al estudio fotográfico de Treinta y Tres para tomarme una fotografía. Se estilaba en esa época hacer varias copias de esa foto de estudio para regalar a los familiares. Tenía muchas tías que no vivían en la ciudad. Algunas estaban en campaña y otras en ciudades cercanas.
Desde temprano comenzaban los preparativos. Mi madre cortaba varios trozos rectangulares de papel de estraza. Me lavaba el cabello y, aún mojado, con mucha paciencia, comenzaba a separarlo en pequeños mechones. Colocaba una tirita de papel en la punta del mechón y empezaba a enrollarlo hasta llegar bien cerquita del casco, y en ese momento juntaba ambas puntas de la tirita de papel y las unía, como a los caramelos en su envoltorio. Repetía este procedimiento hasta completar todo el cabello.
Me quedaba con los rollitos en la cabeza hasta que toda la cabellera se secara. Unos momentos antes de salir, me aflojaban las tiritas y me desenrollaban cada mechón de pelo. Era un alivio. No porque me doliera, sino porque con
los rollitos y tirillas de papel no podía salir a la vereda a jugar. No me gustaba que me vieran así.
Tanto esfuerzo para, a las pocas horas, volver a tener el pelo tan lacio como de costumbre. Pero alcanzó para poder tomar la fotografía.
Imagen de portada: Cristina Lampariello